La semana pasada viajé a Praga, era la primera vez que viajaba a República Checa. Desde Berlín hay un autobús que en unas cinco horas te deja en el centro de la ciudad.
La moneda allí es la Corona Checa, el cambio está más o menos a 25 KC por cada euro. Mi consejo es que si vais, antes de cambiar moneda en el primer sitio que veáis miréis dónde os dan el cambio más ajustado, sino acabaréis obteniendo muchísimo menos dinero del que pretendíais, hay muchos sitios de cambio justo si os alejáis de los lugares concurridos.
Nosotras nos alojamos en el Motel Grado, está un poco alejado del centro, unos 15 minutos en metro, pero reservando a última hora era lo más asequible, con desayuno buffet y baño compartido (todo muy limpio) nos costó unos 15€ por persona y noche, habitación doble.
Nada más llegar compramos la tarjeta abono de 72 horas, su precio es de unos 12€ y puede comprarse en la Oficina de Turismo. Con la red de metro, que son 3 líneas, y la de tranvías, puedes moverte por todo Praga. También se puede hacer andando, pero si tienes la mala suerte que tuve yo y no deja de llover, el transporte público es una buena opción. A nosotras no nos pidieron el abono transporte en ningún momento, pero por si acaso, lo teníamos. Una vive en Alemania y todo se pega.
Praga tiene bastantes monumentos y lugares que visitar. La primera visita obligada es el Puente de Carlos, la verdad es que es una obra fantástica, merece la pena cruzarlo una y otra vez, sobre todo si el día está bien, se llena de pintores, caricaturistas, músicos y artesanos. Allí nos encontramos un cuarteto de cuerda y percusión que tocaba canciones de Abba en un lado y al otro lado un señor que tocaba las copas de agua.

Dando un paseo por debajo del puente encontramos que la moda de los candados también está en Praga, allí se amontan un montón de promesas de amor eterno.

Uno de los rincones que más me gustó estaba en el complejo del castillo, allí, en un patio se esconde un edificio donde puedes visitar el Museo del Juguete, previo pago de 70KC puedes ver una colección de muñecos, coches y Barbies que, a pesar de no ser muy muy grande, no te deja indiferente.

Praga también es conocida por ser la ciudad de Kafka, en el Barrio Judío hay una escultura de bronce dedicada a Kafka y debajo del Puente de Carlos, en el lado del Castillo, está el Museo de Kafka (unas 120KC entrada con carnet de estudiante), que para aquellos a los que les gusta la filosofía es bastante interesante, prácticamente todo está en alemán, así que conviene saber un poco de qué va la historia. Además del Museo de Kafka, podéis encontrar una fuente de lo más original/graciosa/curiosa.

A las horas en punto en la Old Town Hall podéis encontrar mucha gente esperando que dé la hora el reloj astronómico de la plaza, con su música y sus muñecos que bailan, o algo parecido. Merece la pena acercarse a verlo. Además alrededor podéis encontrar un montón de tiendas de souvenires donde comprar una marioneta. Si tenéis la intención de haceros con una, mejor que sea entresemana, ¡estoy convencida de que los fines de semana son al menos 100 KC más caras!.


Por último, la Plaza de Wenceslao es uno de los puntos importantes de la ciudad, a mí me pareció lo menos interesante, pero si tu interés está en las compras, ese y la Plaza de la Repúlica son tus lugares.

Y paseando por la ciudad encontré uno de esos edificios por los que una debe pasar, aunque yo lo había olvidado por completo. El edificio danzante es una de las señas de identidad de Praga.

En el metro, si os fijáis, cada monumento tiene su icono situado en su parada más cercana.Y para bolsillos ajustados a la hora de ir de viaje, un bonus: http://www.bohemiabagel.cz/. Se come bien, barato y en inglés