Tiempo

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketY es que el tiempo a veces pasa sin que una se dé cuenta. La última vez que me senté a escribir hacía mucho calor, era verano y estaba al refugio del mar. ¿Y qué he hecho en todos éstos meses? Me he mudado no una, sino tres veces, he vivido en Berlín y se me ha hecho grande, he vuelto a la pequeña ciudad que siempre me acogió en la no tan heladora Alemania. A mi alrededor también han pasado cosas, idas y venidas. Un amigo, un gran amigo, ha publicado un poemario que podéis encontrar en formato digital en Amazon: La deuda y la duda.

También se me acabaron las frases y las palabras bonitas por unos meses. Las locuras vienen y van y ahora parece que se han ido y sólo necesito un poco de tranquilidad.

¿Y qué más? Pues la fotografía sigue siendo un hobby, estoy redescubriendo el cine y me planteo traer el ukelele en los próximos meses.

¿Y ahora? El vacío que se queda tras la Berlinale.

Hola Scorsese:

¿A qué vosotros nunca le habíais visto tan de cerca?

Filofobia

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketHubo un tiempo en que escribía versos, sin ton si son. Ahora sólo escribo palabras, sin sentido. Sigo en uno de esos bucles, un círculo vicioso que viene y se va, sin darme cuenta.

Pero he pasado unos días tranquilos, entre risas, amistades y bebidas gallegas, que todas me recuerdan que una vez jugué a ser escritora cuando los rayos de sol nos descubrieron recitando poesía, sin dormir y con ojeras. Y es que eran otros tiempos en el que estábamos más tontos y más despiertos. Siempre versos, siempre música.

El sol ha sido protagonista de mis días libres sin saberlo, nos ha acompañado en las idas y venidas mientras el botafumeiro de la catedral de Santiago bailaba de un lado a otro.

Y es que los anocheceres en el fin del mundo son especiales.

Y los amaneceres siempre traen sonrisas, aunque a veces estén llenas de despedidas y “hasta prontos” que se alargan en el tiempo.

25º

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketParecía que no iba a llegar nunca, me había acostumbrado tantísimo a la nieve que ahora se me hace raro dejar el abrigo en casa, coger la bici y pasar el día en sandalias mientras los pequeños se bañan en la piscina.

Parecía imposible que en algún momento pudiera pasear por Tiergarten.
Pero llegó, por fin el verano, a Berlín.
Es una época fantástica, los parques, las fiestas, los grill… y la alegría que invade el cuerpo de cada uno de estos alemanes que parecen haberse olvidado de las eternas noches de invierno para dar paso a los eternos días de verano donde el sol sale a las 4:30am para esconderse del todo a las 22:30 de la noche…

Y es que ahora mismo el corazón se divide entre quedarse o huír. El miedo y las ganas.

¿Quién sabe? Igual Berlín es mi rincón en el mundo.

Doscientosochentaycinco escalones de la escalera de caracol subí para sacar esta foto. Y para ver una de las puestas de sol más bonitas que vi en esta ciudad.

Sitges

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketDe vez en cuando hay que pararse a pensar un poco. A veces unos días de relax vienen bien, y eso es lo que estuve haciendo el fin de semana pasado.

Descansar, relajarme y darme cuenta de cuánto echo de menos el mar. Y no sólo al mar.

En Sitges.

Viaje a Praga

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketLa semana pasada viajé a Praga, era la primera vez que viajaba a República Checa. Desde Berlín hay un autobús que en unas cinco horas te deja en el centro de la ciudad.

La moneda allí es la Corona Checa, el cambio está más o menos a 25 KC por cada euro. Mi consejo es que si vais, antes de cambiar moneda en el primer sitio que veáis  miréis dónde os dan el cambio más ajustado, sino acabaréis obteniendo muchísimo menos dinero del que pretendíais, hay muchos sitios de cambio justo si os alejáis de los lugares concurridos.

Nosotras nos alojamos en el Motel Grado, está un poco alejado del centro, unos 15 minutos en metro, pero reservando a última hora era lo más asequible, con desayuno buffet y baño compartido (todo muy limpio) nos costó unos 15€ por persona y noche, habitación doble.

Nada más llegar compramos la tarjeta abono de 72 horas, su precio es de unos 12€ y puede comprarse en la Oficina de Turismo. Con la red de metro, que son 3 líneas, y la de tranvías, puedes moverte por todo Praga. También se puede hacer andando, pero si tienes la mala suerte que tuve yo y no deja de llover, el transporte público es una buena opción. A nosotras no nos pidieron el abono transporte en ningún momento, pero por si acaso, lo teníamos. Una vive en Alemania y todo se pega.

Praga tiene bastantes monumentos y lugares que visitar. La primera visita obligada es el Puente de Carlos, la verdad es que es una obra fantástica, merece la pena cruzarlo una y otra vez, sobre todo si el día está bien, se llena de pintores, caricaturistas, músicos y artesanos. Allí nos encontramos un cuarteto de cuerda y percusión que tocaba canciones de Abba en un lado y al otro lado un señor que tocaba las copas de agua.

Dando un paseo por debajo del puente encontramos que la moda de los candados también está en Praga, allí se amontan un montón de promesas de amor eterno.

Uno de los rincones que más me gustó estaba en el complejo del castillo, allí, en un patio se esconde un edificio donde puedes visitar el Museo del Juguete, previo pago de 70KC puedes ver una colección de muñecos, coches y Barbies que, a pesar de no ser muy muy grande, no te deja indiferente.

Praga también es conocida por ser la ciudad de Kafka, en el Barrio Judío hay una escultura de bronce dedicada a Kafka y debajo del Puente de Carlos, en el lado del Castillo, está el Museo de Kafka (unas 120KC entrada con carnet de estudiante), que para aquellos a los que les gusta la filosofía es bastante interesante, prácticamente todo está en alemán, así que conviene saber un poco de qué va la historia. Además del Museo de Kafka, podéis encontrar una fuente de lo más original/graciosa/curiosa.

A las horas en punto en la Old Town Hall podéis encontrar mucha gente esperando que dé la hora el reloj astronómico de la plaza, con su música y sus muñecos que bailan, o algo parecido. Merece la pena acercarse a verlo. Además alrededor podéis encontrar un montón de tiendas de souvenires donde comprar una marioneta. Si tenéis la intención de haceros con una, mejor que sea entresemana, ¡estoy convencida de que los fines de semana son al menos 100 KC más caras!.

Por último, la Plaza de Wenceslao es uno de los puntos importantes de la ciudad, a mí me pareció lo menos interesante, pero si tu interés está en las compras, ese y la Plaza de la Repúlica son tus lugares.

Y paseando por la ciudad encontré uno de esos edificios por los que una debe pasar, aunque yo lo había olvidado por completo. El edificio danzante es una de las señas de identidad de Praga.

En el metro, si os fijáis, cada monumento tiene su icono situado en su parada más cercana.Y para bolsillos ajustados a la hora de ir de viaje, un bonus: http://www.bohemiabagel.cz/. Se come bien, barato y en inglés ;)

Praga

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketCuando me vine a Alemania, hace ya algo más de siete meses, los planes eran claros. Aprovechar la cercanía de otros países para viajar, viajar fuera y dentro de Alemania. No me voy a quejar, en los últimos meses e ido y venido por las cercanías, me he enamorado de Potsdam y he cruzado hasta Polonia andando, pues solo un río separa Alemania de Polonia. Pero prácticamente cuando me había instalado en Alemania, llegó la nieve, el frío y las pocas ganas de estar en la calle.

Hace unos días ha llegado el sol y el buen tiempo, aún no me atrevo a salir sin abrigo a la calle, pero ya voy sin bufanda y sin el gorro de lana. Y ahora poco apetece quedarse en casa y mucho apetece tener siempre la maleta a medio hacer. Por eso en menos de una semana, aprovechando el puente (los alemanes también tienen puentes), nos escapamos a Praga, con las ganas que le tengo yo a esa ciudad :) .

Abril

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketEl tiempo pasa sin que nos demos cuenta. La primavera ha llegado, el abrigo de plumas ya no me hace falta aunque me niego a enviarlo de vuelta a España… por lo que pueda pasar.

Sin darme cuenta han pasado ya siete meses desde que puse los pies en Alemania para quedarme. Sin querer darme cuenta ha llegado el momento de tomar decisiones, ir poniendo las cartas sobre la mesa y ver qué haré a finales de mi servicio voluntario. El 15 de septiembre que tan lejano se me antoja, día a día está más cerca y ese día tendré que tener hechas las maletas para mudarme. Hay que mudarse, ya sea a otra casa en esta Alemania, volver a España o elegir otro país para pasar otra tanda de meses.

¿Y qué se yo?

De momento ha llegado la primavera, puedo ir en bici a trabajar y sólo pienso en poner los pies en la playa.

Y casi sin darme cuenta se ha pasado marzo, abril, mi cumpleaños y otro montón de cosas que no sé ni explicar.

 

Seis meses

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketHace unos días se han cumplido seis meses desde que aterricé en este país donde el invierno no se acaba nunca y puedes comprar una Currywurst berlinesa en cualquier parte del país. Hace unos días he vuelto del Seminario de Mid.Term. He pasado unos días en un pequeño y tranquilo pueblo del sur de Alemania, Baden-Wüttenberg. Allí conviví con otros voluntarios que han decidido venir a Alemania, allí aprendemos, cantamos, bailamos, jugamos y reflexionamos. Ésto último siempre me resulta complicado.

En el seminario han sonado muchas palabras y dos se repetían una y otra vez: futuro y decisiones.

Hemos hablado de visiones, hemos paseado por el bosque y hemos dormido la siesta al sol en el jardín tapados con mantas.

Yo hoy me he comprado un bloc y he vuelto a pintar.

Y es que en la última semana he cogido tantas fuerzas en la primavera del sur que ahora mismo no puedo dejar de tener ideas y necesito con urgencia unos rotuladores y un lápiz de punta blanda.